martes, 8 de agosto de 2017

Hiking in the Himalayas, Lantang National Park


Fueron alrededor de 11 horas en el bus que nos llevó de Kathmandu al pueblo desde donde iniciaríamos nuestro hicking. En el bus al menos veníamos sentados, había gente que estuvo parada y otros sentados en los pasillos del bus. Canastos con pollos, costales de frutas y verduras también iban en el pasillo del bus. Hicimos varias paradas a recoger gente, a que se baje gente, a que la gente vaya al baño, a que la gente compre algo de comer y también a que la gente baje a vomitar. El camino una vez más, estaba lleno de curvas por lo que el 80% de los pasajeros venía con la cabeza inmersa en una bolsa plástica. A nosotros solo nos dio un poco de dolor de cabeza, por la altura debe haber sido... Pero nada tan terrible como les suele dar a los lugareños. Así que por fin, después de las 11 horas de viaje, llegamos a las faldas del Himalaya. Descendimos del bus, y emprendimos cuesta arriba en busca de algún Guesthouse donde poder pasar la noche y a la mañana siguiente salir temprano a nuestra excursión. 


The main reason for coming to Nepal was for the hiking and off course venturing out in the Himalayas. Being February, I was convinced to find the Himalays covered in snow and inaccessible but was pleasantly surprised by warm lowland temperatures, moderate temperatures in the mountains and very few people on the trails. Having the choice of a wide range of tracks and areas, including Everest and Annapurna Range, we opted for Langtang being a little more off the beaten track and also considering that this valley had suffered the most during the 2015 earthquake, that the trails were recently reopened and that the people were in desperate need of tourists and income. So after obtaining the permits and other paperwork in Kathmandu, with a very unclear notion of were this money is actually flowing, we set off for Langtang on an early morning, 11 hour, back breaking bus. Joined by Nepalese families, animals and fruits, blaring Nepali pop music and a lot of vomit flying around, we eventually made it to the last village on the tar road and the first on our trek.


A la mañana siguiente a eso de las 5am, estábamos listos tomando desayuno, ajustándonos los botines, subiéndonos cierres de chaquetas y poniendo al hombro las mochilas. Empezamos a ascender, primero pasamos un puente que cruzaba un río, luego cruzamos por en medio de un pueblito estilo tibetano, algunos Guesthouse adornados de banderines de colores. Después de aproximadamente 2 horas subiendo por senderos que atravesaban bosques de pino, decidimos hacer una parada en un pequeño Guesthouse que a su vez era una casa de té, por lo que nos sentamos en la terraza a disfrutar de un té con limón y un buen pedazo de torta de chocolate, uhmmm me pareció la torta más deliciosa! Una ves recargadas las energías y fuerzas, continuamos escalando las montañas del Himalaya. Dejamos atrás los bosques frondosos, y pasamos a un paisaje más de montaña, menos árboles y más roca, íbamos siempre por un sendero paralelo al río, por lo que más de una vez paramos a aclimatarnos comer algún snack y acostumbrar los pulmones a la falta de oxígeno que empezábamos a experimentar. 



After spending the night in a simple guesthouse with the thundering sound of the Himalayan river in the background, we had an early breakfast and an early start for what was going to be a 3 day 2400 m ascent. Initially, the trail led us through forest and vegetation, always following the wild river from closely or higher up in the canyon. Our first stop was a good piece of chocolate cake in one of the teahouses. One of the beautiful things about hiking in Nepal, is the  relative proximity of villages in the mountain areas and also the infrastructure for eating, sleeping and drinking they offer. The Langtang valley is mainly inhabited by people strongly related and probably descendant from the Tibetans and as such have the faces, dresses and customs but are all, without exception, extremely friendly, good hearted and hard working. As such, the first night we spent in a beautiful teahouse, facing the afternoon sun, above the Lantang river, and we had a good diner, a warm stove for its gets freezing cold in the night and a warm night in our -15C rented sleeping bags. We woke up to a beautiful day and started making altitude meters.



En el camino cruzamos con un par hickers que iban en nuestra dirección y otros ya en sentido contrario que venían de regreso. Lo que me sorprendió fue ver el tráfico que hay de personas locales (Nepali y Tibetanos) que subían la montaña cargando materiales de construcción en la espalda. Algunos llevaban tablones de madera, otros llevaban puertas de Madera amarradas en la espalda y sujetadas por la cintura con cuerdas. Al verlos pasar por mi costado, a paso ligero y usando sandalias (de esas de playa), no entendía de donde sacaban tanta energía y fuerza, los senderos muchas veces eran caminos muy estrechos al lado de precipicios, no eran caminos fáciles, algunas veces pasabas por lugares donde había ocurrido un deslizamiento y por lo tanto el sendero estaba lleno de piedrecitas pequeñas que te dificultaban avanzar, dabas tres pasos y resbalabas uno... Tenías que pisar firme y ayudarte a veces con las manos para no deslizar. Con todas estas dificultades en el camino, estos pequeños y menudos muchachos Nepali, subían y bajaban cargando más de 50 kilos en las espalda y yo a veces quejándome del calor, del dolor de cabeza por la altura y mi mochila pequeña de no más de 5 kilos. Claramente al verlos a ellos, cambie de actitud, nosotros estábamos haciendo esta caminata por disfrute y goce, ellos lo hacen como actividad laboral, hacen de "cargadores" ya que hay pueblos en la montaña del Himalaya donde la única manera de llegar es caminando o montándote en un burro. Lo curioso es que estos cargadores, al verte pasar aún estando agotados y sin fuerzas, te saludaban siempre con un "Hello" o "Namaste" y una linda sonrisa. 



After a while the temperate forest started to disappear and gradually making place for real rough mountain landscapes with high rock walls, clattering rivers, the occasional pine tree and the one Tibetan village after the other. Langtang suffered tremendously when the earthquake triggered a massive landslide, wiping out entire villages and killing scores of people. After the earthquake, people fled to other places as aftershock after aftershock would come but as no immediate help came from the outside world, people spent days in the mountain trying to survive and waiting for help. We walked over the landslide where still many corpses lay buried and many houses destroyed. The landslide triggered such a massive displacement of air in the valley, that on the other side of the valley all trees were flattened, blown to the ground for over a kilometer. And so these communities try to get their lives back on track, repairing or rebuilding houses, setting up their economic activities and trying to forget all the people, families, friends, acquaintances, that are still buried by the stones. We tried to divide our money between the communities, always eating and sleeping in different places. We enjoyed the warm hospitality of these people but couldn't help to be moved watching the pictures off deceased families members while they were fighting to make a living in the aftermath. 



Otra cosa que llamó mi atención en esta caminata fue la hospitalidad de los tibetanos. En especial las mujeres...son bastante amables, amigables y risueñas. En cierta manera me hicieron recordar a las picaras muchachas que conocimos en las montañas de Sapa en Vietnam. A lo largo de la caminata, pasamos por varios Guesthouse y casas de té, donde en la puerta estaban las mujeres invitándote a pasar a descansar y tomar una taza de té. Además de ser risueñas y picaras, a mí me llamaba mucho la atención sus atuendos coloridos. Faldas sobre otras faldas, pañuelos de colores en la cabeza, pantalones de lana bajo las faldas... Qué parecido a las mujeres de la sierra de Peru, sentí por un instante estar caminando y pasando por pueblitos de las montañas de Perú. La segunda noche dormimos a 3000 mts/snm, yo estaba con un poco de dolor de cabeza pero nada grave comparado con el pobre Johan. Empezó a tener dificultades para respirar mientras subíamos, estaba muy agotado... Quizá por la altura, por el peso que llevaba en la mochila, o quizá también influyó que había estado con una obstrucción de los bronquios de la cual no se recuperó al 100% y ahora estaba sintiendo las consecuencias. En el Guesthouse donde nos quedamos a pasar la segunda noche, estuvimos en el área común junto a la bosca de leña para poder calentarnos...pero aun así, Johan no lograba calentar el cuerpo, estaba tiritando de frío y sudando. Nos fuimos a acostar temprano, nos pusimos toda la ropa que teníamos en la mochila, nos metimos dentro de los sacos de dormir, cerré los ojos y caí inmersa en un sueño profundo hasta el día siguiente que desperté por frío. Las ventanas de la habitación estaban congeladas, y eso me trasmitía frío a la cabeza. Johan había pasado una noche terrible, con escalofríos, palpitaciones aceleradas del corazón, fiebre... Pero al amanecer ya estaba más estable y después de un pan con queso, omelete y taza de café, salimos nuevamente por nuestro último tramo y llegar a lo que sería nuestro punto más alto... 4000 metros. 



During the second night and after dinner, I couldn't get my body warmed up, nevermind how close I was to the wood fire. Chilled to the bone I got shaking and trembling in my big warm sleeping bag and when laying down hearted my heart pounding in my ears with a heart rate as if I was still walking up the mountain. I spent a terrible night in between chills, feverish dreams and a never lowering heart beat and became seriously worried about my condition. After the Ferris wheel in India, this was my second prayer to God for not dying yet. Being well used to work at altitudes over 4000 meter in Chile, I didn't think the height would affect me, but after analyzing the symptoms, and considering the effort of walking with a heavy pack and the fact that I had been struggling with my bronchies for the last 3 weeks, I believe I was seriously affected by the altitude. Luckily, the next morning I was back in shape and again we continued our ascent.




El último tramo tratamos de hacerlo bastante más pausado, descansando de vez en cuando bajo un árbol, parando a tomar té o solo sentarnos en algún lugar desde donde teníamos una linda vista del valle. Pasamos por el pueblo que fue destruido por el terremoto en el 2015, todo está en escombros, el sendero cruza lo que fue el pueblo, y aún puedes ver casas cubiertas por tierra y piedras, ves rastros de lo que fue un pueblo, ahora bajo escombros. 
Llegamos a nuestro destino final, donde nos quedamos en el Guesthouse de una pareja tibetana joven que lo habían perdido todo en el terremoto, y ahora habían abierto hace 2 meses este sencillo pero acogedor Guesthouse. Ambos trabajaban en el negocio. El tomaba los pedidos de comida y cortaba las verduras, ella era la que cocinaba y hacia limpieza de las habitaciones. El se encargaba de mantener la leña prendida para conservar el calor dentro de la casa, ella dos veces a la semana salía a recorrer el sendero a ver si encontraba caminantes en el trayecto a los que pudiese ofrecer estadía en su hospedaje. Lo que a nosotros nos había costado 3 días en llegar a la cima, ella lo hacia en 4 horas. Ella a veces la veía en una esquina de su cocina llorando, el sentado a su lado hablándole, y luego poniéndole un brazo alrededor del hombro en modo de consuelo. Luego de consolarla, se para y dirige al mueble de madera que tienen en la cocina y saca una botella de agua ardiente, de la que se sirve una copita y la bebe de un solo trago. Familias como esta, deben haber muchísimas en Nepal, gente que perdió familiares y amigos en el terremoto del 2015, y que aún no han podido recuperar los cuerpos, los cuerpos siguen ahí bajo escombros, los sobrevivientes empezaron a construir sobre escombros, y otros se mudaron al siguiente pueblo para empezar de nuevo en un lugar que no le traiga constantemente a la memoria la tragedia que sucedió.




In our last few kilometers to the final destination of the village of Kyanji Gompa we entered into a different world, praying mills driven by mountain streams, more and more skeptical looking yaks, a little bit of fog that dampened the sounds and an extra humane effort to keep walking. We were both at the end of our energies but still enjoyed the magic of the surrounding when we finally arrived at the village. We started looking for a guesthouse. Having several recommendations of relatives lower in the valley in our pocket, several pleas of people who needed business and plenty of other options choosing was hard. Many peoples business had been destroyed and had just rebuild it, while others, previously dedicating themselves to other activities, where now using the money for reconstruction to make a guesthouse of their home as well. All this causing an excess of options and practices such as offering free accommodation on he condition of eating in the guesthouse. Considering that whatever money spent would be well spent, we choose a rather small guesthouse with many hours of sunlight and a young couple that lost everything, including most relatives, setting up their business again. Considering we had again gained 700 m that day, I got another round of altitude sickness symptoms though not as severe as the previous night and slept most of the afternoon, curled as a cat soaking up sunlight behind the window. 






El 5to día de excursión empezó nuestro descenso, el cual se fue haciendo más fácil conforme íbamos sintiendo que ingresaba más oxígeno a nuestros pulmones. Era como una inyección de energía cada 100 metros que bajábamos. Pasamos la noche en un Guesthouse al lado del río, donde al día siguiente a la hora del desayuno me estaban trayendo mi pan con queso derretido y encima mi veleta de cumpleaños. Johan y el dueño del Guesthouse (otro muchacho nepali) ingresaban a la sala común donde yo estaba tomando mi té con limón, ellos sosteniendo mi pan con velitas y cantando el happy birthday, bueno...solo Johan lo cantaba, nuestro amigo Nepali, solo tarareaba el ritmo y sonreía detrás de Johan. Nos demoramos dos días en descender completamente, pasando por pueblos remotos donde rara vez pasaban turistas. Por lo que siempre fuimos muy bien acogidos y recibimos abrazos y sonrisas por todos lados. Aunque el camino que tomamos por los pueblos remotos no fue el más directo hacia nuestro punto de partida, casi terminamos en la frontera con China, de hecho... Pasamos por encima de la carretera donde los camiones de carga hacen fila para cruzar la frontera a China, pero nosotros continuamos cuesta abajo, buscando atajos que nos llevasen al pueblo de origen antes de que caiga la noche. Llegamos a nuestro pueblo otra vez en las faldas del Himalaya, con los músculos destruidos, pero con la satisfacción de que lo habíamos logrado. No cualquiera sube las montañas del Himalaya eh! Llegamos a nuestro hospedaje a darnos un baño de agua caliente, ponernos ropa limpia y salimos a tomar un agua ardiente a la cantina del pueblo, donde había una sola mesa, llena de viejitos que tomaban la misma agua ardiente mientras veían una película comedia Nepali. Nosotros acompañamos la mesa de viejitos, pero hicimos nuestro brindis por mi cumpleaños y luego nos fuimos a descansar para estar listos para el día siguiente subir al bus de regreso a Kathmandu. 




We decided to stay 2 nights at our end point and in the morning I set off, joined by an Australian, to climb one of the smaller mountains in the village. Soon the Australian disappeared many zigzags above me and I was struggling with myself. I recalled my Chilean technique of setting a target 50 m away, walking towards it and then do another extra few steps before taking a break. I finally made it to the top, exhausted, but with the most magnificent views all around me, peaks, glaciers, meadows, Tibetan houses. Down again and after a decent lunch, we walked further in the valley soaking up this amazing Himalayan atmosphere. Walking through the valley we crossed rocky fields left by rivers or glaciers, a plane wreck and then arrived to some meadows with horses and ruins of ancient settlements. We sat and stared for a while deeper into the valley to what could have been the end of the world with a mixture of pride in getting here (congratulations Belen), satisfaction of being there and a melancholy of having to turn back on our own steps towards civilization.



A la mañana siguiente salimos temprano al paradero para subir al bus con destino a la capital. Íbamos de lo más cómodos cuando repentinamente frenamos de golpe en una curva y no nos movimos más. Todos descendimos del bus para ver qué había sucedido. Un camión lleno de carga que venía en sentido contrario, había sufrido daños en los ejes de los neumáticos y estaba estacionado en medio del camino. No había manera de moverlo, y el espacio que quedaba para pasar era muy angosto, de tierra resbaladiza, y pegado al barranco. No era seguro para cruzar con el bus. Por lo que no nos quedaba de otra que esperar a que llegase una grúa a mover el camión. Pero no nos íbamos a quedar ahí todos mirándonos las caras, en nuestro bus, hicimos grupo con una pareja de argentinos y otra de españoles, con los que veníamos conversando sobre viajes y habíamos congeniado muy bien, así que como buenos latinos e hispanohablantes, caminamos 4 km hasta el pueblo más cercano, sacamos mesas y sillas de un bar y armamos la fiesta en la calle. De pronto el pueblo relajado y tranquilo de Nepalis, se vio invadido por un grupo de sudacas y españoles que llegaron a poner música latina, comer unos snack y tomar unas cervezas hasta esperar que pase nuestro bus a recogernos. Y así es...a mal tiempo buena cara. No siempre las cosas van a salir como uno quisiera, y cuando esto sucede... Hay que tratar de ver el lado bueno o darle vuelta a la situación. Tres horas más tarde pasó nuestro bus, al que todos felices subimos, y continuamos camino a Kathmandu. En Kathmandu llegamos por la tarde, y en la madrugada estábamos sentados en un taxi con destino al aeropuerto, desde donde dejaríamos el continente de Asia, y pasaríamos a Europa. 



Walking down was definitely easier and the rich oxygen mix made everything flow smoother. On our way down we celebrated Belen's birthday with the means we had, a candle on a Tibetan bread and off course presents. In the evening we had a few drinks of hot alcohol, which the owner found a good excuse to drink a few himself. The man with a good heart, a bad alcohol habit and a sad smile, made ends meet by being the cook in high season in the lodge and by renting the guesthouse to operate it himself in the low season, scratching meager margins. We were happy we came to this specific region, to meet the people, to see their situation and their prospects and to have contributed, instead of to a Kathmandu operated trekking agency, a bit to this local community. On our last day we took an alternative route back, treating Belen on an extra long walk for her birthday, and on a less travelled path high in the valley. Most of the guest houses were closed due to the low season, but starving by 3 o'clock in the afternoon, we saw movement in some house and asked if we could have lunch. We were welcomed in the kitchen were the entire family, consisting of about 20 men and women, young and old, were preparing dough pastry for the Tibetan new year which would take place in a few days. A full plate of rice and beans, a glass of hot rice wine and some pastries on the grandmother of the house later, we were back on track for a final descent skirting the Chinese border. Exhausted, hungry,  thirsty, dirty and starting a new birth year we arrived at our starting point and made up for all of these and got light in the head on the oxygen excess, the happiness and the hot birthday millet beer.



Habían dos filas mientras hacíamos el Check in, una para extranjeros (donde estábamos Johan y yo) y otra para Nepalis, desde donde la señorita del counter, me hacía señas de que cambie a esa fila. Yo no entendía por qué me pedía que me cambie de fila, hasta cuando llegó mi turno y me cambie de fila y ella me empieza a hablar en Nepali, a lo que respondí: "I'm sorry, but I dont speak Nepali". Y ella entre risas me dijo: " oh, I'm sorry! I thought you were from Nepal. 
Y si, en todo el viaje me han confundido con gente local... En India a cada rato me decían que era de India y no de Perú... Ahora en Nepal también dos veces la gente me hablaba en Nepali, y una vez que se daban cuenta que no les entendía, me preguntaban de dónde era. En Irán también me han confundido con local, en Georgia me confundieron con Árabe, y en Turquía pensaron que era Turca de la zona Kurdistán. El colmo ya fue en Albania, donde la gente también me empezó a hablar en Albanés y claramente yo no entendí nada, y luego me preguntaron: Italian? 



On our last Nepalian road adventure towards Kathmandu a truck broke down in the narrowest bit of road, stopping all Kathmandu traffic. Most Nepalis, used to these situation and with some stoicism sat down smoking and waiting, for what seemed to be destined for a long wait. A small group of Spanish speaking foreigners got together sharing their walking stories and a few jokes, after an hour came up with several inventive solutions for getting the truck out of the way and finally resigned and started walking. Upon arriving to the next town, we took a street side table in a small bar, ordered some Nepali tapas and cold beer, had a round of Latin music and waited for the next 4 hours in style until the bus passed by and picked us up again. Back in Kathmandu we discovered the city a bit, had a proper birthday dinner and bought our westbound flights stuck due to expired Indian visas, China's Tibet mmmm occupation and policies and a certain fear to cross Pakistan from east to west. And as such, on an early morning we flew over the almost entire range from east to west over the Himalayas, to touch ground in Dubai and then head to where the Asian continent holds onto Europe (or vice versa) by a few bridges.







miércoles, 26 de julio de 2017

Bandipur, Damauli and Kathmamdu


Bandipur is a small traditional Newar city in the central hills of Nepal, consisting of one wonderful car and traffic free street and a few sites around town, with a couple of traditional houses restored as guest houses and hotels and where the pace of life is slow. Upon arrival we just strolled through the town visiting the traditional houses, the many Hindu temples with animistic touches, the local public bathing place and watched the school kids coming back from school to their homes or to the many boarding houses around town where kids from rural families would spend the week.


Despues de haber viajado por el Sudeste asiático encontré que Laos era el país con peores carreteras y sistema de transportes, pero me equivoque... Nepal se lleva el primer lugar en desastre de rutas y carreteras, caos vehicular, tráfico y buses viejos que con suerte andan. 
Cada viaje en Nepal (donde el único medio de transporte son buses) era una odisea! 
Así que bueno, después de un largo viaje en bus, llegamos por fin a Bandipur. Una vez más con alivio vimos que nuestras mochilas eran descendidas del techo del bus, y no habían caído en algún lugar en la ruta. Aún teníamos nuestras pertenencias. 
Bandipur, era un pueblito que parecía haberse quedado atrapado en el tiempo. Casitas antiguas de madera, con balcones desde donde colgaban flores de colores. El centro turístico del pueblo consistía en una calle de no más de 2 cuadras donde se concentraba todo el movimiento. Guesthouse y restaurantes a lo largo de toda la calle principal. Niños regresando del colegio, templos Hindu, y puestitos de souvenirs. 


The next morning we set off for yet another walk in the central highlands following a mountain ridge through local villages and farms and enjoying the valley landscapes. We started off with a cool morning breeze but soon found ourselves sweating in pretty decent temperatures, yes, Nepal in winter. The villages and scenes can best be described as bucolic with corn drying on roofs and balconies, bees buzzing around the artificial bee nest of each house, chickens everywhere and cheerfully painted wooden houses. After 3 hours walking, we reached the village that was our destination where we were treated with magnificent Himalayan views and where we treated ourselves with a delicious cold beer.


Después de instalarnos en nuestro acogedor Guesthouse, una casita antigua de madera, salimos a recorrer el pueblo y sus alrededores, finalizando el día sentados en uno de los restaurantes ubicados en la calle principal, disfrutando de una sopa de res y fideos para calentar el cuerpo por la noche ya que la temperatura empezaba a descender. 
A la mañana siguiente salimos a dar una caminata por las montañas de Bandipur, llegando hasta el siguiente pueblo. Desde lo alto de las montañas obtuvimos vistas magníficas de los campos de Bandipur. Pasamos por pueblitos rurales, donde las casitas eran en madera y algunas con techos de paja, gallinas por todos lados y cabritas. Maíz colgando desde los balcones, cajitas de Madera colgadas en los balcones que servían de panal para las abejas. Después de haber estado caminando más de 3 horas bajo el incandescente sol, llegamos al pueblito final de la caminata, donde nos sentamos en la terraza de un pequeño bar a disfrutar de una bebida fría y luego emprender caminata de regreso a Bandipur.  



In the afternoon, we headed for the town of Damauli where we were invited by the sister of one of our Spanish friends we met in Laos. Sara and Jose, a Spanish couple, used to live regular Spanish lives after which Jose moved to India for an IT job. Tired of this busy job in Delhi, and with the contacts established in India, he decided together with a partner to set up his own IT business, and which better place than a sleepy Nepalese village with gorgeous Himalayan views and rivers and a few clever Nepalese engineers. Together we explored the village, had hot millet beer and snacks on the river side and a delicious bbq in the yard of their Nepalese village house surrounded by a thriving vegetable garden. The following morning we enjoyed a Spanish breakfast and jumped on a suicidal minibus to the Nepalese capital Kathmandu.



Por la tarde nos embarcamos en otro bus, que nos llevaría a Damauli. 
Damauli, era otro pueblito rodeado de naturaleza. Montañas, un río y campos de verduras alrededor de cada casita, una vez más nos vimos en un pueblito rural auténtico, donde no se ven muchos extranjeros, a excepción de Sara y José, quienes fueron el motivo real de nuestra parada en Damauli. En blog anteriores he mencionado a mi querida amiga Ada y su esposo Joseba (ambos españoles y con quienes estuvimos viajando juntos por Laos), bueno el punto es que la hermana menor de Ada se encontraba en Damauli, y nosotros obviamente queríamos conocerla. Pasamos una linda tarde con Sara y José, salimos a hacer un tour por el pueblo, donde hicimos una parada en uno de los bares locales ubicado al lado del río, donde probamos de la bebida alcohólica Nepali, que consistía en una especie de cerveza tibia que la tomas con sorbete, era en realidad una especie de macerado, parecido a la chicha de jora en Perú. 
Por la noche Sara nos preparo un pollo asado (con la receta de su padre), sólo diré que TODOS terminamos chupando los huesos y dedos! Fue el pollo más delicioso que había probado en mucho tiempo. A la mañana siguiente, después de desayunar juntos, nos dirigimos al paradero de buses donde tomamos una mini van con destino a Kathmandu.  



I remembered the horror stories of dirty hotels in Kathmandu from my mums childhood trips but after some background reading I discovered that Kathmandu, apart from a dusty and traffic congested city, had once been a thriving Silk Road city with many monuments still testifying of its ancient wealth and trade. This time we were in Kathmandu though for a different purpose and only spent 2 days getting ready for our expedition to the Langtang National Park.


En Kathmamdu, estuvimos solo dos días los cuales sirvieron para prepararnos para la gran excursión que emprenderíamos a las montañas del Himalaya, en el Parque Nacional de Lantang. Por lo que, sacamos permisos para ingresar al parque, nos registramos en la oficina de turismo, nos fuimos de shopping y adquirimos chaquetas de lluvia, medias de lana, pantalones térmicos y arrendamos bolsas de dormir especiales para temperaturas extremas. Listos y equipados, salimos a las 5 am en un bus con dirección a Lantang. 


viernes, 21 de julio de 2017

Between Hills, Hospitals and Himalaya's in Nepal


Tansen is a small town in the mountains with a very rich history, being a trade post on the Silk Road, an important Newar center with its craft and achitecture and more recently and sadly, a town overrun by the Maoist rebels in the 90ties??? conflict that divided the country. After 3 bus rides over twisting roads, constantly worried about our backpacks on the roof falling off, we made it to the town center and headed directly for the guesthouse run by friendly and knowledgeable Manmohan, a retired economy teacher living with his wife and daughter. We settled in a large wooden room in the old style Newar house and felt immediately at home. After a shower and a rest and a portion of chicken momos, some sort of Tibetan ravioli commonly eaten in Nepal, which would become or Tansen staple we made a walk through town. The walks, designed by Mr. Manmohan and printed on leaflets, I believe with the help of a western NGO, took us along all the traditional houses, the typical Nepalese temples dedicated to the Hindu gods but with strong remnants and suggestions of native religions, along brass craftsman and a hand weaving workshop of the traditional textile. 


Después del interminable viaje en bus, curvas, polvo y más curvas... Descendimos del bus en la plaza central de Tansen. A mí me daba la impresión de estar en algún pueblito de la sierra de Peru. Era un pueblo pintoresco, calles en piedra, casitas viejas de madera, rodeado de montañas, un sol radiante que calienta poco y si estás a la sombra, es bastante fresco. Típico clima de sierra. Todas las mujeres vestidas en sus vestidos coloridos largo y pantalones de lana, los hombres en sus pantalones, chalecos y gorros de lana también. De la estación de buses nos toco caminar cuesta arriba hacia nuestro hospedaje. Al llegar a nuestro hospedaje nos sentimos en casa inmediatamente. El dueño del Guesthouse era un hombre en sus 70 años aproximadamente, retirado y que conocía muy bien su pueblo y alrededores. 
Después de instalarnos, decidimos salir a dar una vuelta al pueblito guiados por un mapa que nos dio nuestro anfitrión. 


While visiting one of the temples we were confronted with one of the resident Saddhus from Indian descendence. While Saddhus are regarded as the wise and holy men in Hinduism, some of them in the more touristy places act more as touristic objects posing for pictures for some coins in return. Still, and while we never talked to the Saddhus, we never really understood these men wandering the country without possessions and begging for food and coins and confronted with these often young men and boys, living half naked in a community with their older gurus in these temples, they always made a very strange, but not necessarily wise or holy impression on me. While highly regarded by believers and described as very virtuous in books like Kipling's Kim, it remains one of the mysteries of the Indian subcontinent to me, but that can be on my end.



Empezamos a bajar por las callecitas estrechas, pasando por negocios de todo tipo, desde panaderías, costureros, farmacias, peluqueras, pequeños restaurantes donde ofrecían sopas de noodles y los famosos "momos". Los momos eran una especie de ravioles al estilo Nepali, podían ser rellenos de pollo, chancho o verduras. Te los servían calientes bañados en una salsa amarilla un poco picante, muy parecida al sabor del ají amarillo peruano. Finalmente llegamos al centro del pueblo, donde nos vimos en medio de un gran mercado, cruzamos el mercado y salimos a una calle donde estaban haciendo obras de alcantarilla y desagüe ... Al frente vimos una especie de templo, al que decidimos visitar. Era un Templo Hindu, un poco en deterioro... En la entrada había una mujer barriendo el polvo, niños descalzos corriendo por los corredores del templo, palomas por todos lados, por lo mismo excremento de Paloma en casi toda el área. En los alrededores del patio interior habían pequeñas casitas de madera, donde pude observar que habían familias enteras viviendo ahí, mujeres jóvenes con niños chicos. Al salir del templo, nos cruzamos con los 4 Saddhu que seguramente manejaban el Templo, los Saddhu son los hombres en la cultura Hindu que son considerados sabios, guías espirituales, aquellos que renuncian a todo lo material y se dedican a la meditación, viven de las limosnas que les da la gente a cambio de una bendición. 



Tansen proved to be an excellent base for the walks in the surrounding hills. These paths, very little trodden by foreigners but used by the local people as a means of transport, were usually free of traffic and took us through small villages where we looked upon with curiosity and a bit of suspicion by the residents. The suspicion would quickly turn into a wide smile upon the "Namaste" greeting. Walking in Nepali hills or highlands is absolutely marvelous and the road is dotted with teahouses, where you can have milk tea and Dahl bat, and with resting places, usually a stone platform under a big tree after a difficult part of road. We enjoyed the solitude, the kindness of the people, the tea, the scenes of village life, the colorful dresses and each other's company. In the evenings we would come back to our cozy hotel room for a drink, a portion of momo's with spicy sauce and a game of scrabble. In a moment of relaxation, we sat on the roof and I spent the whole afternoon hand washing our clothes, making me feel grateful for the usual comfort of a washing machine in our day to day life when needed. With this rhythm we intended to fight off the Indian stomach virus but this appeared to be in vain with Belen requiring the assistance of a doctor so we decided to head towards Pokhara, one of Nepal's bigger cities at the foot of the Himalayas.



Los siguientes días salimos a dar pequeñas caminatas por los alrededores del pueblo. Cruzamos campos de cultivos, llegamos a pueblitos lejanos donde rara vez pasan autos o buses, todos los lugareños se movilizan de pueblo a pueblo caminando. En el camino paramos más de una vez en las casas de te, donde los dueños siempre eran personas amables que se mostraban felices de ver extranjeros. Después del terremoto del 2015, muchos pueblos se vieron afectados, quedaron destruidos y sin ayuda. Bajo mucho el turismo, motivo por el cual, cada vez que parábamos en alguna casita y preguntábamos por una taza de té, después del "Namaste" acompañado de una sonrisa, nos sacaban sillas inmediatamente que acomodaban en alguna parte donde diera un poco de sol que nos caliente. 
Yo me la pase con dieta de te, tostadas y sopa de pollo. Aun así, no mejoraba del malestar estomacal, creímos que con un poco de descanso y dieta blanda iba a mejorar, pero no. 
La última noche, estuve con fiebre, escalofríos, se me adormeció el brazo izquierdo, sentía punzadas en el pecho que no me dejaban dormir, vomitos, más diarrea, estaba deshidratándome completamente, por lo que nuestro anfitrión del Guesthouse nos llevó preocupado a la farmacia donde el químico farmacéutico me dio unas sales rehidratantes, pero recomendaron hacerme análisis. Decidimos ir a Pokhara, una ciudad grande y turística, donde esperábamos poder encontrar asistencia médica adecuada y no sólo la sugerencia del fármaco del pueblo. 



While on a spectacular bus ride with never ending curves, we got talking to a curious young man who, as we encountered on so many of these occasions, saw talking and questioning foreigners as traveling with very little means. This intelligent, funny young man gave us a lot of insight in the Nepali habits and customs, about village life and of the prospect of youth in Nepal. The 5 hour bus ride, in continuous conversation passed quickly and he then offered to help us getting on the bus towards our hotel. We kept on chatting and joking until we finally checked in our rooms, which he inspected together with us. The look on his face was very disappointed when I told him we had to say goodbye now and that we could meet up later, as a hospital expedition awaited us with Belen.


En el bus hacia Pokhara conocimos a un joven estudiante con quien estuvimos conversando las 5 horas del viaje y así se nos pasó rápido el tiempo y ni cuenta nos dimos de la cantidad de curvas que tuvimos que pasar. Yo me sentía bastante débil, con un poco de nauseas, pero el entusiasmo de este chico, sus preguntas acerca de nuestro viaje y nuestros países, y sus respuestas a todas nuestras preguntas sobre la cultura Nepali, hacían que me mantenga despierta y un poco más animada. Más animada me sentí cuando mientras yo miraba por la ventana, escuché que le decía a Johan: "She is very Beautiful, She has a Beautiful smile"... Y yo que me sentía un espantapájaros, había perdido mucho peso después de 3 días de vómitos y diarrea... Y este estudiante Nepali, me encontraba "beautiful". Al bajar del bus, nos acompañó a nuestro hospedaje, hizo una inspección de la habitación y finalmente nos tuvimos que decir adiós, claro antes intercambiamos Facebook y números de teléfono, y hasta el día de hoy nos mantenemos en contacto. 


We went with Belen still not recovered from diarrhea and feeling bad, now with a bit of fever, to one of the local hospitals. The hospital was a training facility for Indian and Nepali doctors, Indian run, and was supposedly one of the better institutions in town. Nevertheless, the experience was shocking, from the common emergency room separated by a reception desk in the middle with "green cases", not critical, on one side, and "red cases", life threatening on the other side. A person feeling terrible because of flu or minor injury had to witness the doctors running to the other side once in a while when a motionless or blood covered person was brought in. People rotated on beds without bedcovers cleaned by the sweeper with the same broom as the floor. Diarrhea patients, vomiting patients and guests alike all used the same toilets which were rarely cleaned. The packaging material for IV needles looked more like a snickers packet than a sealed and hygienic and sterile packaging. The attention was somehow chaotic but diagnostics seemed to be good and professional, nevertheless, we were relieved breathing fresh air after we left the hospital with a bag of antibiotics and realized once more how lucky we are having the medical standards which are normal to us but are exception in many parts of the world.


Después de instalarnos en nuestro nuevo hospedaje, decidimos ir inmediatamente al hospital de Pokhara, que según internet y consejos de nuestra nuestra host sería uno de los mejores en la ciudad. Al entrar parecía un hospital abandonado, había un área con ventanillas donde no había ni un alma, solo polvo. A la derecha había un pasillo donde escuchábamos voces y había luces, entramos y era la sala común de atención a todo el público. Había una mesa central de recepción con 3 personas vestidas de enfermeras, mientras atendían llamadas de teléfono, corrían con bolsitas de jeringas y muestras de aquí para allá y otra se paseaba entre las camillas de todos los pacientes. Me asignaron una camilla, la cual no tenia ninguna protección higiénica, había sido sacudida con una especie de escobilla, a misma con la que sacudían el polvo de las ventanas. Yo ya no aguantaba más el dolor del estomago, por lo que me resigne y me acosté en la camilla. Después del típico interrogatorio por dos doctoras y una enfermera que hacía de traductora, me pusieron una bolsa de suero, me sacaron análisis de sangre, me enviaron a sacar rayos X del abdomen, me hicieron una ecografia abdominal, y me pidieron muestras de orina y heces. Cuando me toca ir al baño para obtener las muestras, se me hacía imposible sentirme cómoda... Los pisos del baño estaban completamente inundados de agua (y quizás orina), papeles en el piso, no era lo más higiénico, en el mismo momento ingresa una joven y escuche como vomitaba en el compartimiento contiguo. Johan angustiado por las condiciones del hospital y porque yo no podía entregar las muestras, me pedía e insistía con que vaya al baño e intente... Hasta que le pedí que ingrese el mismo a los baños y vea si él pudiera hacer algo en esas condiciones. Finalmente acordamos de irnos al hospedaje, y a la mañana siguiente el traería las muestras a los laboratorios. Mientras salíamos, entraba una camilla con una jovencita menuda e inconsciente a la que los doctores intentaban resucitar con masajes y apretones en el pecho, al lado de la camilla dos muchachos en estado de ebriedad llorando al ver a la muchacha inconsciente. Después de ver las condiciones médicas en algunos países, salimos de este hospital agradeciendo a dios por la buena atención médica que gozamos en el pasado y no supimos valorar. 


After 2 days in Pokhara, which we didn't enjoy as much as we would have wished, due to the hospital visits and the cloudy weather hiding the Himalayas which we still didn't see, we moved out of Pokhara to the village surroundings of Lake Rupa, where we would enjoy 4 days of tranquility and Nepalese hospitality in one of the homestays. Our homestay was a magnificent 2 story house on top of the mountain, surrounded with fruit trees and flowers and with incredible views on the Himalayas and the lakes. Belen quickly gained strength after a few days rest and soon we headed out on walks in the surroundings, walking through small villages enjoying the curiosity and the hospitality of the countryside. These days we also woke up to clear skies and from our rooftop we would see the Annapurna range of the Himalaya in all its majesty and glory. Reading, writing, many rounds of scrabble, lots of coffee and tea and the standard and abundant Dahl bat in the evening and we could resume our travels, taking a bus to another small town in the central hills called Bandipur.





Hay tanta gente que se queja cuando se enferman, y se preguntan: por qué a mí? Ya se creen desafortunados por agarrar un virus estomacal o gripe fuerte que los tumba a la cama, o jaqueca que les hace retumbar la cabeza... Pero no se dan cuenta de lo dichosos que son al poder tener los recursos para acudir a un doctor que los revise y más aún lo afortunados que son de poder atenderse en un hospital con buena atención médica o clínica privada. Hay países en el mundo donde por más que tengas los recursos económicos, las instalaciones y servicios no son lo mejor, y ni qué decir de los que no cuentan con los recursos y tienen que mendigar para poder comprar las jeringas y medicamentos, para no morir en la calle. 
Después de Pokhara, decidimos irnos a un pueblito entre las montañas y al lado de un lago. Aquí decidimos instalarnos por 4 días hasta recuperarme por completo del virus estomacal. Estuve con dieta especial de caldos de pollo y arroz blanco con verduras cocidas, antibióticos y sales rehidratantes, muchas tazas de té y el cuidado de Johan hicieron que venciera el virus y retomará fuerzas para continuar disfrutando de nuestro viaje. Hicimos unas cuantas caminatas alrededor de nuestro hospedaje, donde estábamos rodeados de montañas maravillosas, algunas de ellas en lo alto cubiertas de nieve. Una vez recuperaba, y con ánimo y energía dijimos adiós a nuestro hospedaje y nos dirigimos al paradero de buses donde tomaríamos un bus hacia otra ciudad entre montañas, Bandipur.